domingo, 20 de mayo de 2012

Saint Seiya Omega 08

Esta vez empiezo por dejar la liga para ver el episodio por Inkanime, con quienes aseguro no tengo nada que ver: http://inkanime.com/ver/saint-seiya-omega-8.html
Pues bien, este octavo episodio en un buen ejemplo de que Saint Seiya Omega insiste en recuperar, sin demasiada originalidad a la saga clásica, el nuevo torneo galáctico no termina sino en la llegada de un enemigo. Antaño era Seiya el herido y en su cama, quien recibía la noticia de un caballero del Dragón sobre una extraña presencia en coliseo donde tenía lugar las batallas. Hogaño, ha sido el caballero del León menor el herido en cama, y los presentimientos han estado más difundidos, incluyendo a la caballero del Águila. El presentimiento anuncia lo que ya todos imaginábamos: una usurpación del trono de Atenea. Nihil novo sub sole, Ionia de Capricornio lleva sólo un poco más lejos lo que hiciera en su tiempo Saga de Géminis. Éste usurpó el trono del Patriarca, pero no se atrevió a remplazar a Atena, que dio por oculta en su impenetrable santuario. Ionia directamente ha reemplazado a la diosa por una jovencita, que le ayudará a legitimar la transición del dominio ateniense al marciano.
Tal vez la elección del signo de Capricornio para este papel sea especialmente trágica: en la saga clásica lo recordamos como "el caballero más leal", incluso el verdadero caballero, pues porta literalmente una espada en el brazo, la Excalibur. Ionia, aunque porta una armadura perfectamente inspirada de la que portara Shura o El Cid, tiene por completo otro papel, sus poderes no siguen siquiera la misma línea, su posición no es la del leal ingenuo, sino la del traidor cínico, pero sabio. Como sea, esto nos lleva de inmediato al mismo escenario que afrontaron Seiya y sus compañeros: la guerra civil al interior de los caballeros de Atena. Incluso se diría que estamos viendo una versión transformada de un escenario que ya había planteado el Episodio G.
Por cierto, si otrora fue el enfrentamiento entre Unicornio y Andrómeda el interrumpido por la llegada del Fénix, ahora ha sido el del caballero del Dragón con la del Águila. Lástima que ni siquiera nos han dejado ver algo más de ese combate que se planteaba interesante. Apenas hemos visto de pasada un leve intercambio de técnicas, por cierto, no demasiado espectacular y que planteaba un increíble equilibrio entre los contrincantes, lo que no le hacía mucho favor al caballero del Dragón. Esto, por cierto, nos confirma que en esta serie, sólo los combates de Koga merecen atención, como vimos en el episodio pasado.
A pesar de los cambios pues, Saint Seiya Omega va adquiriendo la estructura misma de la saga clásica, tal vez de forma más rápida. El entrenamiento de Seiya y sus combates contra Shaina tuvieron su equivalente en los primeros 2 episodios; ya pasamos por el Torneo Galáctico, nos hemos ahorrado el equivalente del enfrentamiento con Ikki (que hubiera sido, posiblemente, la batalla con Eden de Orión), pasamos directamente a la batalla en y por el Santuario. En efecto, tal parece la dirección que tomará ahora la serie, Ionia respaldado por los guerreros de Marte y acaso por algún otro caballero de diversas jerarquías, contra los caballeros de bronce que encabezará Koga.

domingo, 13 de mayo de 2012

Saint Seiya Omega 07

Y una semana más de resúmenes de Saint Seiya Omega. Visualmente tal vez se trate del mejor episodio de lo que llevamos. En principio porque es la primera ocasión en que tenemos un combate que sí refleja bien el espíritu de la saga clásica, el más largo y espectacular hasta ahora. Confieso que no estaba muy optimista con el encuentro entre el Pegaso y el León Menor, pero ha salido bastante bien para mi gusto. Hemos tenido ni más ni menos que un combate de casi 6 minutos (lo que es un récord en esta serie), luciendo ambos contrincantes técnicas muy espectaculares, y sobre todo Koga rescatando el muy tradicional Pegasus Ryou Sei Ken, el Meteoro de Pegaso de su padre. La memoria de Seiya, además, ha estado presente también en la víspera del combate, con los recuerdos de Geki, y con la preparación de ambos contendientes. Con todo ello, imagino que mi generación habrá salido más o menos contenta, o eso espero, en todo caso si los siguientes enfrentamientos van por el mismo camino, la serie sin duda puede aspirar a ganarse el respeto de la opinión, y no sólo, digamos, a la audiencia más infantil.
Empero, es de nuevo significativo que la parte "emotiva", digamos, del episodio fuera la víspera del combate y no tanto el combate mismo. Como ya decía la semana pasada, el cambio en esta versión es la menor importancia que tienen las peleas para el desarrollo de la historia misma. Fuera de eso, la rivalidad con Eden de Orión se mantiene, e incluso se incrementa, con la actitud altiva de éste, mientras que la caballero del Águila tiene también su combate sin mayor sorpresa. A decir verdad yo tenía la impresión de que iba terminar con la primera patada. Esa primera pelea de este episodio, de unos 2 minutos y poco espectacular, ha hecho el debut y despedida del caballero del Delfín, que ni siquiera mereció algo de atención como fue en el caso del de Compás. De hecho, SSO se distingue por tener una verdadera multitud de caballeros de bronce poco aprovechados, no lo son ni siquiera como público. Éste sí apareció en este episodio, pero únicamente sus brazos, alzados en señal de entusiasmo.
En fin, el adelanto del episodio siguiente nos tiró literalmente un anzuelo a quienes queremos ver a los caballeros dorados y a la nueva Atenea, sin revelarnos siquiera quién es el caballero que va en su escolta. Tendremos pues episodio de revelaciones para la próxima semana, antecediendo al que seguramente será el gran combate de este torneo, entre Koga y Eden.
Esta semana no hay video incrustado, pero recomiendo mucho la versión de Inkanime, con la cual aclaro que no tengo nada que ver.

domingo, 6 de mayo de 2012

Saint Seiya Omega 06

Esta semana en Saint Seiya Omega, tenemos el inicio del Torneo de Caballeros de Bronce, y la primera pelea que dura más de 2 minutos, aunque tampo se prolongó por más de 5: Koga de Pegaso contra Hooke de Compás (Circinus, una constelación creada en el siglo XVIII y que por tanto no tiene relación con la mitología clásica). Sin duda este episodio lo deja ya perfectamente establecido: Saint Seiya Omega, a diferencia de la saga clásica, no es propiamente un anime de combates. Éstos sin duda juegan algún papel en la historia, pero están a años luz de distancia de lo que eran en aquellos días. No sólo me refiero a la duración, aunque sí se extraña la idea aquella de los años y años que podría haber durado un combate entre caballeros de oro, y que podía ser más o menos proporcional en los otros niveles de su jerarquía. Hay mucho más: antaño, las relaciones entre los caballeros se construían básicamente en el combate. Lo recordamos todos, la amistad de Shiryu y Seiya se hizo en el combate mismo que libraron en el Torneo Galáctico, el enfrentamiento entre Hyoga e Ikki durante la saga de los Caballeros negros, dio motivo incluso a fantasías yaoi entre ellos. Hogaño, la amistad se construye fuera del ring, las conversaciones, los compromisos, el reforzamiento de los vínculos tienen lugar en torno a una mesa o una cama, como ha sido en este episodio, no durante el combate mismo.
Empero, es cierto que sigue estando presente el esfuerzo de la rememoración: Koga, lo hemos visto en los episodios anteriores, combate al estilo de su padre, remontando y no imponiéndose desde el principio, y requiere además el apoyo de sus compañeros. Aunque a decir verdad, creo que nunca había sido tan ostensible como ahora con el León menor gritando desde la tribuna. La música contribuye, de nuevo escuchamos, y esto sí creo agradará a los de mi generación, los acordes de Pegasus Ryu Sei Ken al momento de la victoria del protagonista. Pero mientras que en Saint Seiya clásico hubiéramos tenido todos los combates seguidos uno a uno, y dedicándole sendos episodios, aquí ni siquiera asistimos al del León menor, y menos a aquellos en donde no participan los protagonistas ya presentados. Lástima que ni siquiera nos han mostrado la forma en que se dio la contundente primera victoria del caballero de Orión. Por todo ello, a decir verdad Saint Seiya Omega decepciona un poco, y no sólo para quienes lo vemos con la permanente comparación con la saga clásica; creo que incluso para los nuevos espectadores: todo "shounen" que se respete implica el despliegue de "poderes de colores" como dicen algunos, y eso también ha sido bastante limitado en este caso.
Ahora bien, en cuanto al torneo mismo, es de llamar la atención que en una escuela que parece muy grande y con muchos estudiantes, el público participa apenas con sus voces al inicio del enfrentamiento, pero no se han tomado la molestia de dibujar a los asistentes. Fuera de los combatientes, Geki y el director son los únicos que realmente participan. El escenario, "coliseo" dice la versión subtitulada que pongo abajo, o mejor dicho la arena, es acaso lo más fiel a los escenarios del santuario de Atenea. A decir verdad me esperaba algo con más tecnología, y una participación más fuerte de los otros estudiantes que quedaron fuera, no sólo con rumores fuera del combate. Como sea, la historia avanza y bien, sin perder en la calidad de su producción, haciendo en todo caso de Saint Seiya Omega, una serie disfrutable.

domingo, 29 de abril de 2012

Saint Seiya Omega 05

La saga de Saint Seiya Omega sigue adelante llevándonos a la antesala de la versión escolar del Torneo Galáctico, una prueba relativamente simple, pero que da oportunidad a los jóvenes caballeros de bronce para mostrar su capacidad de cooperación, y también sus rivalidades. Gracias a ello conocemos un poco más del joven León menor de esta generación, ni más ni menos que hijo de un caballero de plata. Sin duda esto es de las novedades de Saint Seiya Omega, propia finalmente de una saga que es la "next generation" del Saint Seiya clásico. Si los protagonistas originales podían ser huérfanos mayoritariamente, y eran más bien pocos los que mostraban alguna relación con sus familias (Hyoga la excepción más notoria), aquí cuenta mucho más el tema del padre. Ryuho y Soma, así, tienen en mente vengar o salvar a sus progenitores, Koga, sin saberlo por ahora, tiene el objetivo de continuar lo que inició su padre, y salvar a la que sin duda es su madre. Esto es, en SSO, la familia cuenta, y no se forma sólo por los amigos y compañeros de combate como era en la saga clásica. Por cierto, ya era algo que se hacía notar en las nuevas sagas de Saint Seiya, en Lost Canvas  principalmente, con otro león, el caballero dorado de Leo del siglo XVIII, por citar sólo un caso.
Ahora bien, volviendo a la prueba que es el tema fundamental del episodio, en ella hay algo de clásico y hay de nuevo. Tiene buena razón el ahora "sensei" caballero del Oso, en evocar la cooperación entre los caballeros. Saint Seiya siempre ha sido una historia de trabajo en equipo. Hemos visto numerosos combates que no son meramente individuales, en los que incluso los cinco caballeros de bronce protagonistas peleaban contra un enemigo común. En ese mismo espíritu es bueno ver que nuestros cuatro protagonistas formaron parejas, sólo que el guión se quedó algo corto destacando sólo la experiencia de una. Los caballeros del Dragón y de Águila tuvieron un recorrido más bien libre de incidentes que hubiera podido explotarse un poco mejor. Ahora bien, de nuevo evocando lo clásico, Soma combate hasta su límite con tal de ayudar a Koga, reviviendo de alguna forma los esfuerzos de los compañeros de Seiya en más de una batalla, la más clásico por supuesto, la de las Doce Casas. Sin embargo, la situación es nueva, aquí no hay una vida en riesgo, por lo que Koga, contrario a su padre puede volver tranquilamente a recuperar a su amigo sin cargo de conciencia.
Tenemos, por cierto, la segunda derrota en combate de uno de los protagonistas, la vez pasada fue Koga, ahora ha sido Soma contra su némesis, Argo. De nuevo la batalla no ha sido exactamente de lo más lucido, a Soma lo vencieron en dos rounds, y en algo así como en menos de 30 segundos. Ha sido más lucida la derrota de la muralla de hielo que el enfrentamiento entre los dos caballeros. Ojalá al menos esa parte se enderece un poco en el próximo torneo que ya inicia en el próximo capítulo, evocación lejana del Torneo Galáctico que organizara la fundación Graude en su día, pero con un premio algo más lógico. Antaño se disputaban la armadura dorada de Sagitario, aquí se disputarán una armadura de plata.


domingo, 22 de abril de 2012

Saint Seiya Omega 04

Una frase célebre de Karl Marx era que las cosas ocurrían primero en tragedia y se repetían más tarde como farsa. Viendo este último capítulo de Saint Seiya Omega justamente esa es la impresión que me queda. Tuvimos ni más ni menos que una nueva pelea entre los caballeros de bronce de Pegaso y del Dragón, con la duración record de cinco minutos, contra los casi dos episodios que duró la original. Ni qué decir que aquella fue una pelea desbordante de emoción, y esta apenas un simple intercambio de golpes, que no estuvieron exactamente desbordantes de testosterona. No estoy del todo seguro de Seiya y Shiryu hubieran estado orgullosos de sus respectivos hijos, pero sin duda es rescatable el haber visto la nueva versión del Rozan Sho Ryu Ha, la técnica más clásica (mucho tiempo la única) del caballero del Dragón.
Debo confesar que el tema de los elementos no me llega a convencer. Ya era bastante espectacular la pelea de los caballeros de la anterior generación a puño limpio, en buena muestra de que no por nada Kurumada se hizo célebre por su manga de tema del box. La verdad sigo sin ver necesidad de haberles aumentado esos poderes. Mas de un modo u otro están ahí e introducen una nueva variable en la historia: no bastan ya el cosmo y todos sus sentidos, que fueron el gran motivo del desarrollo de los caballeros otrora, se requiere ahora el control de los elementos. Tal la última revolución de los caballeros de esta generación (en el capítulo anterior hablé un poco de la "revolución educativa"), que ha obligado a alguno de ellos a volver a la escuela. No fue exactamente el destino más honorable para Ichi de Hidra, quien sin embargo antaño había sido un caballero bastante orgulloso, capaz de plantarle cara al Hyoga en su primer combate (desde luego con una estruendosa derrota, pero eso es un punto aparte). Y a propósito del destino de la vieja generación, se confirma que el vicerrector de la escuela es Geki, el caballero del oso, quien fuera el primero en efrentar a Seiya en el Torneo Galáctico, como ya se intuía a pesar de aquí no se ve tan corpulento como entonces.
A propósito del Torneo Galáctico, justo como para evocarlo, tendremos en el próximo episodio un torneo entre los jóvenes caballeros, con visita al Santuario de premio. Al menos es cierto que la Palestra no es tan escolar como parecía a primera vista, tanto la clase que hemos visto en este episodio como los avances del torneo se ven pertinentemente como un entrenamiento para ser caballero, así sea modernizado.
Mas desde luego, hay que mencionar a Ryuho, que finalmente el episodio por entero ha sido su presentación. Hijo de Shiryu y de Shun-rei según se ve, aunque uno diría que es más parecido a Shun de Andrómeda, pero dejemos las dudas de lado. Contrario a la fortaleza física que siempre exhibió su padre, es débil de salud, lo cual compensa con una particular dedicación que hace de él uno de los estudiantes más avanzados. Mucho más consciente que los demás caballeros jóvenes que hemos visto hasta ahora del legado que porta, literalmente desde que se cruza con el nuevo Pegaso decide asumir un rol activo en el desarrollo de esta historia. Aunque dice querer vengar a su padre por la derrota en el Torneo Galáctico, es claro que esa decisión suya pasa por ayudar a su nuevo amigo a desarrollar sus talentos, "hacer brillar su luz" según sus términos. Y en efecto, logra que el caballero encienda su "Luz estelar". Veremos por donde nos lleva esta nueva amistad, que seguirá todavía un poco más en el terreno escolar de la Palestra.

domingo, 15 de abril de 2012

Saint Seiya Omega 03

O de como Saint Seiya se convirtió en un anime de colegio...
Tal vez la más grande modificación hasta el momento de Saint Seiya: la Palestra. No es que en el anime clásico no hubiera escuelas, pero eran centros de entrenamiento muy violentos. Recordemos tan sólo los que tocaron a los cinco protagonistas: el Santuario de Atenea al Pegaso, la costa norte de Siberia al Cisne, los Cinco Picos del Himalaya al Dragón, la isla Andrómeda en el mar Rojo a Andrómeda y la isla de la Reina Muerte al Fénix. Ninguno era exactamente un lugar de recreación, el más amable era sin duda el que le tocó a Shiryu, en buena medida por la presencia de Shun Rei y de Dokho el antiguo maestro. Era además un entrenamiento personal. Saint Seiya Omega nos presenta en este episodio que bajo Saori ha tenido lugar una verdadera revolución educativa: la Palestra, dibujada bajo el modelo del Mont Saint-Michel de Francia, parece eso justamente, un monasterio, gótico además. Se diría que estamos en la versión Hogwarts (o Harry Potter para ser más claro) de Saint Seiya, que se refuerza por el tema del control de los elementos como característica distintiva de estos nuevos caballeros.
En esta revolución educativa de Saint Seiya, tenemos ya toda una estructura estilo internado, con vacaciones incluidas, con una jerarquía de profesores y directivos, cursos específicos, reglas mucho más estrictas, y una sociabilidad estudiantil perfectamente transcrita de los animes de ese género, como se advierte sobre todo en las escenas finales. Sólo nos falta que tengamos un presidente de consejo estudiantil o competencia de escobas, ejem. Tenemos incluso algo que rara vez se había visto en Saint Seiya: rituales. Los profesores y estudiantes deben saludar a la estatua de Atenea, ella que rara vez había recibido otro gesto que la pleitesía de rodillas de algunos caballeros y sólo en ciertas circunstancias. Que yo recuerde la primera vez fue Seiya al momento en que Saori se hizo presente en su combate contra Aioria. La diosa que no exigía ritual alguno a la humanidad, es aquí objeto de un gesto sencillo, cierto, pero prácticamente militar.
Pero bueno, el capítulo no se ha limitado a mostrarnos esa revolución educativa, sino también una revolución femenina. Muestra de que las cosas han cambiado en nuestras sociedades, la regla de la máscara que había parecido perfectamente aceptable a nuestra generación, ha sido rota por fin por la que parece ser una de las protagonistas de esta nueva temporada, la caballero del Águila. Por cierto, al igual que Soma respecto de Ban de León Menor, aquí tampoco hay repetición alguna del modelo de Marin, la caballero de esa constelación de la generación previa. El capítulo ha estado girando únicamente en torno a ella, su tensión con la máscara, su nueva relación con nuestro nuevo caballero de Pegaso. En realidad ha sido un episodio en que se diría que la saga se detiene: lo anuncia la caballero, aún hay tiempo para salvar a Atenea de la amenaza de Marte, tendremos parece ser unos episodios de vida colegial, acaso para que se reúnan los demás nuevos protagonistas.
Cabe observar en fin que de nuevo tenemos viejos conocidos entre los personajes, aun si no han hecho su presentación de manera explícita. Y más todavía, se nos anuncia para la próxima semana la versión 2012 de aquel que fue el primer gran combate entre caballeros de bronce de la saga clásica, Pegaso contra Dragón.


Saint Seiya Omega 02

Saint Seiya Omega sigue avanzando por el camino de la evocación y de la novedad en su segundo episodio. Hemos tenido al menos cinco situaciones que evocan la serie original, tres tan sólo en los primeros minutos. Así, comenzamos con una escena dedicada a las lágrimas de impotencia del nuevo caballero de Pegaso, tan semejantes a las que vimos en distintos momentos de la serie clásica, e incluso ambientadas con música proveniente de esa versión original. Evocación teñida de melancolía, se diría que se trata de la despedida para toda una generación, la mía, la de quienes vimos el inicio de la saga. Final marcado por un evento no del todo extraño a la historia de Saint Seiya, pero al mismo imposible hasta ahora, ni más ni menos que la muerte de Saori Kido, la reencarnación de Atenea, a manos de Ares. Es cierto, algo semejante vimos en la Saga de Hades e incluso en alguna de las películas, pero ahí había siempre la certidumbre (para quienes conocían el manga sobre todo) de que no era sino un evento pasajero, que ella se mantenía ahí, así fuera agonizante como en la batalla de las Doce Casas, o prisionera como en la Saga de los Campos Elíseos. Aquí, en cambio, no tenemos pista alguna que indique otra cosa sino su final, terriblemente marcado por la impotencia.
Y para cerrar esas primeras escenas, no pudo faltar una tercera evocación: Shaina lanzándose sobre Koga para protegerlo como lo hizo otrora sobre Seiya ante el caballero de Leo. La verdad hubiera sido un excelente final para la caballero de Ofiuco, uno de los grandes amores del protagonista, protegiendo a su heredero, pero al final se ha salvado, por lo que todavía parece haber oportunidad para un combate algo mejor de los que le vimos en el primer episodio. En fin, una cuarta evocación en esos minutos iniciales: el viaje de Koga, con un atuendo y saco que lo hacen verse realmente como la versión modernizada y estilizada de Seiya. Claro está, el Seiya de los primeros episodios de los Caballeros del Zodiaco, aquel que era capaz de montar en una moto en movimiento.
No son verdaderas novedades, pero se nos confirma el modelo clásico de historia de Saint Seiya: Marte viene con un ejército, de "marcianos". Lamentablemente la producción desaprovecha el cortejo del dios de la guerra griego, en beneficio de unos guerreros cuyas habilidades serán sacadas íntegramente, según se ve, de la imaginación a veces árida de los escritores. Pero dejando eso de lado, por sobre todo, lo que ha hecho ha este episodio identificarse con la saga clásica ha sido sin duda la repetición en Koga de Seiya como guerrero. Como él, tiene dificultades iniciales para controlar su armadura y para repetir sus ataques, como él, se ve que nos dará combates agónicos, en los que se hará presente en inferioridad inicial para remontar progresivamente; como él, no es invencible, y puede requerir la ayuda de sus compañeros para ganar. En ese sentido, realmente se trata de la "viva imagen" del caballero de Pegaso que conocemos. 
Ahora bien, en cuanto a novedades, sin duda la más notoria, y para mi gusto la más lamentable es la forma en que se despliegan las armaduras. Ya lo había mostrado el capítulo anterior, las urnas pasaron a la historia, ahora la moda es que vengan comprimidas en una piedra, eso no sería tan malo si la forma en que se despligan fuera más "ortodoxa", la del León menor nos ha mostrado que puede ser un espectáculo verdaderamente fuera de este mundo, y no necesariamente para bien. Otra novedad, me parece innecesaria, es la de los elementos. Cierto que los caballeros habían hecho alguna alusión a ellos (el Dragón y el Cisne hacían alusión al agua, Fénix al fuego, Shun de Andrómeda al viento...), pero lo interesante de sus poderes era una diversidad en su construcción que iba mucho más allá de los seis elementos que nos ha presentado este capítulo. En fin, lo que sí se agradece es la renovación de constelaciones y personajes. El joven caballero del León menor muestra que no todo en Saint Seiya es pura reencarnación, pues no tiene ningún parecido con Ban, el titular de la constelación en nuestra generación. Asimismo, se diversifican los lugares, pasaremos del viejo Santuario de Atenea, a una Palestra que todavía no está localizada, y que según se ve es el nuevo centro de entrenamiento de caballeros, acaso veremos algún viejo conocido regentándolo.
La saga pues, ha comenzado con el viaje del protagonista, quien ha conocido al que será sin duda su gran compañero y amigo, han pelado entre sí y contra un primer enemigo, derrotado pero no muerto,y han comido juntos (bueno, tomado café). Seiya desde Tokio al Santuario, Koga ahora viaja de la isla donde fue entrenado (a medias) a la Palestra.